Boulder Valley School District

«Es sorprendente lo agotados que estamos al final del día»

«Es sorprendente lo agotados que estamos al final del día»
Randy Barber

Un día en la vida de dos maestras de primaria del BVSD durante la pandemia

Después de cuatro semanas de aprendizaje en casa, los maestros del Distrito Escolar del Valle de Boulder dicen que se están acostumbrando a dar clases a distancia, pero extrañan desesperadamente a sus estudiantes y a la enseñanza en persona. Dos educadores compartieron su experiencia diaria y es sorprendente el trabajo que se realiza en esta nueva manera de aprender, forzada por la pandemia.

Marina Orozco-Ngu, maestra de segundo grado de la Escuela Primaria University Hill en Boulder y Taren Villecco, maestra de quinto grado de la Escuela Primaria Ryan en Lafayette aceptaron darnos una idea de sus horarios diarios.

«Tenemos un calendario bastante loco», comenzó Villecco, mencionando que ella y su marido Pete, que es maestro de educación física en Aspen Creek PK-8 en Broomfield, suelen hacer su mejor trabajo temprano por la mañana o tarde por la noche. «Hacemos la mayor parte de nuestro trabajo para preparar nuestras clases antes de que nuestros hijos se despierten o cuando estén dormidos. Nunca hemos trabajado tantas horas como las que estamos trabajando».

Los Villecco tienen tres hijos, incluyendo uno de dos años, uno de preescolar y uno de segundo grado, además de todos los estudiantes de sus grupos.

«Pete y yo nos levantamos temprano, vemos a nuestros estudiantes y después coordinamos el aprendizaje de nuestros hijos», dijo Villeccos. «Nuestras vidas y nuestros papeles están en colisión. Nunca se siente como si estuvieras haciendo mucho [durante el día], porque siempre te interrumpen».

La tecnología hace que el aprendizaje en casa sea posible, pero es un reto

Incluso durante nuestra corta entrevista, la computadora de Villecco no dejaba de sonar mientras los estudiantes le enviaban mensajes en Google Hangouts.

«Los niños me hablan constantemente a través de hangouts. Es algo bonito porque así es como nos conectamos, pero suena todo el día», dijo Villecco. «Algunos niños son muy buenos para pedir mi ayuda y enviarme un mensaje en Google Hangouts. Otros niños, pues les cuesta escribir dos palabras porque tienen que buscar cada tecla».

Orozco-Ngu, que enseña a estudiantes aún más jóvenes, se enfrenta a problemas similares. Ella comienza a la misma hora todos los días de la semana.

«Comenzamos a las 8 a. m., como en un día normal», dijo Orozco-Ngu.

Normalmente, lo primero que hace es responder a los correos electrónicos de padres y alumnos y después se conecta con sus estudiantes a través de Google Classroom. Esto puede ser un gran desafío ya que los estudiantes de segundo grado no usaban mucho los dispositivos en clase antes de la pandemia. El límite de su experiencia con una computadora puede haber sido usando Raz Kids, Freckle o tal vez Google Docs. «La mitad de nuestra conversación es, 'Lucia se puso en silencio' o 'oh, todavía estás silenciado'», dijo Orozco-Ngu. «Son como 30 segundos por minuto en los que todos esperamos pacientemente a que sus deditos manejen una computadora, cuando ni siquiera todos podemos hacerlo como adultos».

Como se puede imaginar, es un completo pandemonio cuando veintitantos estudiantes no han silenciado sus micrófonos. Afortunadamente, el grupo de Orozco-Ngu ha conseguido controlarlo, pero ella y sus colegas han tenido que estar atentos a otros problemas en estas plataformas digitales. 

«Hemos tenido que aprender nuevas reglas y tener nuevos acuerdos en línea, para mantener un ambiente respetuoso», dijo Orozco-Ngu.

Además, han tenido que encontrar un equilibrio. Aunque puede ser más fácil sentar a todos los niños frente a una pantalla todo el día, no es la mejor práctica y no es lo que los padres o los niños quieren.

«La semana antepasada, recibimos comentarios de los padres de que teníamos demasiado tiempo a los niños frente a la pantalla», dijo Orozco-Ngu. «Hemos reducido considerablemente lo que hacíamos antes».

«Todos hemos leído el estudio que mostró que en el entorno de aprendizaje en casa, los niños sólo se comprometen realmente durante siete minutos», añadió Villecco. «Hacemos mucha planificación y pensamiento sobre la instrucción, ideando formas de motivarlos en realidad, para que sigan aprendiendo y que regresen».

Maestros: ¿La próxima generación de estrellas de YouTube?

La necesidad de impartir sucintamente enseñanzas de forma cautivadora ha llevado a muchos maestros a tomar un nuevo papel. Ahora son productores de video.

«Hemos bromeado un poco. ¿Quién nos hizo estrellas de YouTube?» dijo Orozco-Ngu en tono de broma.

Aunque nunca se les ha enseñado formalmente, han tenido que aprender con rapidez a grabar y editar videos educativos y entretenidos. 

«Puedes resolver muchas cosas por ti mismo, pero lleva mucho tiempo», dijo Villecco. «Una lección de quizás 6 minutos puede tomar de dos a tres horas, si intentas hacerlo bien».

«A veces nos estancamos en WeVideo», añadió Orozco-Ngu. «Intentas hacerlos perfectos, cortándolos, editándolos, añadiendo música y todo este ajetreo».

Las cosas simples antes, toman mucho más tiempo ahora

Además de extrañar verdaderamente a sus estudiantes, los maestros dicen que sin esas interacciones personales tienen que trabajar mucho más duro para medir dónde están sus estudiantes y si han captado el concepto o si necesitan apoyo adicional.

«Antes, sabría inmediatamente quién tendría que venir al tapete para volver a enseñarle la información», recordaba Villecco. «Era tan fácil sentarse al lado de un niño y darle retroalimentación cuando estaba escribiendo. Ahora intentamos hacerlo digitalmente, leer los comentarios y dejar notas para que puedan retroceder y hacer revisiones. Vaya, pero realmente no valoré lo fácil que era leer sobre el hombro de un niño y decir: 'Oye, ¿has pensado en esto?'» 

«Podemos grabarlo en video y ponerlo en el aire, pero no escuchamos nada hasta que los niños nos respondan», añadió Orozco-Ngu.

Ella dice que los padres ayudan a llenar el vacío, hasta cierto punto. 

«Incluso una pequeña foto que un padre pueda compartir: 'este es el diario que mi hijo hizo hoy' o 'esta es una frase que escribieron o un dibujo que hicieron para ti'. Recibimos mucho de eso de los padres, que es lo más importante para nosotros», dijo Orozco-Ngu.

Mantener 'la calma en la tormenta'

Los maestros también reconocen la gran variedad de situaciones en las que se encuentran nuestras familias en estos momentos. Dicen que aprecian la flexibilidad del distrito, que anima a los estudiantes a seguir aprendiendo mientras se centran en su bienestar social y emocional.

«Las relaciones y conexiones son tan críticas para todos los seres humanos en este momento. Necesitamos dejar que eso sea una prioridad y darnos cuenta de que algunos niños, dentro de ese proceso, están recibiendo mucho y esto realmente funciona para ellos. Está el otro lado, donde esto no les funciona y tratamos de encontrar un equilibrio intermedio. Intentamos mantener la calma en la tormenta».

Ella dice que algunos de nuestros estudiantes no pueden concentrarse en las tareas porque sus padres son trabajadores esenciales y tienen que cuidar de sus familias, incluso de sus hermanos, durante estos tiempos difíciles.

«Cuando se acaba el día, lo que me preocupa en gran parte es la equidad en estos entornos de aprendizaje en casa. Existe una gran desigualdad», dijo Villecco. «Tenemos que encontrar un equilibrio entre proporcionar la cantidad justa de trabajo con la cantidad justa de enseñanza y trabajo de práctica para los padres que no pueden hacer todo el trabajo».

«Sólo deseo que los padres y educadores se quiten un poco de presión de encima y se den cuenta de que este es un momento sin precedentes y que la mera conexión con los niños, y la construcción de relaciones y apoyos, debería ser suficiente», añadió Villecco.

Al final del día, los maestros son como todos los demás.

Por encima de todo eso, hay que recordar que los maestros no están a salvo de los mismos problemas y tribulaciones con los que todos los estadounidenses están luchando en este momento.

«Los padres que lo mencionaron y que han dicho, ‘apreciamos todo lo que hacen y entendemos que tienen su propia familia a la que cuidar’, para nosotros es muy importante oírlo», dijo Orozco-Ngu, que está cuidando a sus padres mayores durante esta crisis. «He visto la resiliencia que tienen mis colegas. Todos nosotros también estamos pasando por esta pandemia. Aunque nos centramos en la escuela durante el día, también nos enfrentamos a los mismos problemas que todos los demás. También nos preocupamos por ir al supermercado y estar seguros y cuidar de nuestras propias familias y estar seguros».

«Es sorprendente lo agotados que estamos al final del día», dijo Orozco-Ngu.

Sin embargo, ella dice que se siente motivada cuando piensa en la forma en que el BVSD se ha unido para apoyar a los estudiantes, ya sea distribuyendo alimentos, materiales escolares o dispositivos.

«Muchas personas se han unido para ayudar. Eso ha hecho que nuestro trabajo sea más fácil. Sentimos que podemos hacer esto», dijo Orozco-Ngu.


 

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